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Aáron "El Abuelo " Guzmán

Aarón Guzmán nació el 4 de septiembre de 1982, el más joven de tres hermanos, en una familia de clase media con padres que valoraban la educación y hermanos que alcanzaron estudios de postgrado. Hoy, Aarón vive con sus padres y su hermana mayor, y desde pequeño, ha demostrado una fortaleza emocional impresionante. Con solo 13 años, ingresó a la Fundación y, desde entonces, su vida ha sido una constante fuente de apoyo para quienes lo rodean.

Aarón ha sido un pilar de su familia, especialmente para su madre, quien padece de artritis. Siempre atento, se encarga de su cuidado, asegurándose de que tome sus medicamentos y brindándole alivio con masajes que le quitan el dolor. En su hogar, es un joven ordenado y responsable, participando activamente en los quehaceres de la casa, cuidando de su espacio personal y manteniendo en su lugar cada uno de sus objetos preciados: sus artículos de arte, videojuegos, DVDs y cuadernos.

Los fines de semana, Aarón sigue una rutina disciplinada: cuatro horas de escritura, en las que llena cuadernos con relatos sobre sus pasiones: el fútbol, el amor por el Club América, y sus ídolos musicales como Timbiriche, Menudo y RBD. Después, dedica dos horas al ejercicio físico y, al final del día, se relaja viendo televisión o disfrutando de sus DVDs.

Aarón es un joven increíblemente talentoso y creativo, tanto en el grabado como en la pintura. Su sensibilidad le ha permitido convertirse en un apoyo invaluable para sus compañeros, ganándose el respeto y cariño de todos, quienes lo llaman "el abuelo" por su sabiduría y su capacidad para ofrecer consejos. Es juguetón, hace bromas y se involucra con entusiasmo en el grupo, pero también es firme en no tolerar burlas ni falta de respeto.

Aarón nació con una alteración congénita: la falta de su brazo izquierdo. Sin embargo, su creatividad es ilimitada. Con una habilidad única para simbolizar y dar forma a sus experiencias, Aarón plasma sus vivencias en cada obra que crea. Temas como “La Playa”, “Instrumentos” y “Sueños Rojos” son reflejos de su vida y sus pasiones, donde la imaginación y la dedicación se entrelazan, revelando no solo su talento, sino también su profunda conexión con el arte.

Cada pieza de Aarón es una auto-referencia, un viaje personal que lleva al espectador a explorar sus inquietudes, deseos y sueños. Su arte no solo muestra lo que ve, sino lo que siente, lo que sueña y lo que vive. Aarón Guzmán es un ejemplo de cómo la pasión y la creatividad pueden transformar cualquier desafío en una oportunidad para expresarse y dejar una huella imborrable.